Padre Alfonso Navarro

P. Alfonso Navarro Castellanos
Misionero del Espíritu Santo – Misionero de la Cruz
2 de junio de 2003

  • Nació el 29 de septiembre de 1935 en la calle de parroquia esquina Madero en Guadalajara Jalisco

  • Sus padres: Doroteo Navarro Gutiérrez y Enedina Castellanos de Navarro

  • Cursó la escuela primaria en el Colegio Cervantes de los Hermanos Maristas; a los 11 años, una vez terminada la educación primaria ingresó a la Escuela Apostólica de San Pedro Tlaquepaque de los Misioneros del Espíritu Santo.

  • Cursó el noviciado en Tlalpan D.F.

  • Cursó la filosofía y la teología en la Casa General de los Misioneros del Espíritu Santo, en el Altillo, Coyoacán México donde se ordenó sacerdote el 30 de septiembre de 1962.

  • El 12 de octubre de ese mismo año, inmediatamente después de su ordenación sacerdotal,  partió a estudiar a Europa Filosofía y Teología en Roma, Friburgo Suiza y en España.

  • Regresó a México y tras una breve estancia, partió a Perú donde trabajó como formador en el Seminario de los MSpS durante algunos años.

  • Nuevamente en México, trabajó pastoralmente en el Altillo, donde se encontraba en esos momentos un Centro importante de Renovación Cristiana en el Espíritu Santo.

  • En 1973, fue nombrado responsable de los grupos de renovación de todas las casas de los Misioneros.

  • Preparando una Conferencia para el ECCLA II en Bogotá en febrero de 1974, el P. Alfonso descubre la existencia y naturaleza del Kerigma en la tradición de la primera comunidad cristiana y en el Catecumenado clásico, y en la experiencia misionera en África por lo que el Centro de Renovación del Altillo pasa a ser un Centro de Evangelización a título de Iglesia, y ya no más a título del Movimiento de Renovación.

  • A partir de febrero de 1974 ya no se dio más el Seminario de Vida en el Espíritu, como iniciación a la Renovación, sino un Retiro de Evangelización, el Kerigma puro, explícito, solo y todo, como Iniciación básica, a título de vida cristiana y de Iglesia.

  • A partir de 1975 se fueron creando los diversos niveles de Catequesis para personas que salían de la Evangelización.

  • En ese contexto se comenzó desde 1973 a usar el término SINE Sistema Integral de Evangelización.

  • Este sistema o proceso evangelizador se empezó a extender primero en casi todos los Centros de Renovación de la República Mexicana, y después en Diócesis y parroquias de todo México, Centro América, y sur de USA, pero ya no a título de Renovación.

  • En agosto de 1981 con anuencia de Mons. Francisco Ma. Aguilera, Obispo Auxiliar de México, el P. Alfonso empezó una experiencia parroquial en el extremo suroeste de la Ciudad de México, quedando como Modelo Piloto del SINE por  más de 15 años, la Parroquia de la Resurrección ubicada en la VI Zona Pastoral de la Arquidiócesis de México, donde él mismo fue creando un diseño y modelo parroquial integral, con todos los elementos básicos de una parroquia, con territorio y feligresía propia.

  • En 1983, fue erigida como parroquia de La Resurrección y nombrado párroco el P. Alfonso quien fue el iniciador y director tanto del SINE como de la parroquia. Este mismo año se fue delineando el SISTEMA INTEGRAL DE EVANGELIZACIÓN como Modelo Misionero y Pastoral para parroquias.

  • Ubicadas en el mismo territorio de la Parroquia de la Resurrección, se establecieron las oficinas del SINE CENTRAL México, de donde se empezó a atender y a dar servicio a las  Diócesis, parroquias, escuelas católicas, hospitales y reclusorios que asumieron el SINE como plan misionero y pastoral propio.

  • En julio de 1999 invitado por Mons. Marcelino Hernández, vicario espiscopal de la VII Zona Pastoral de la Arquidiócesis de México,  el P. Alfonso se traslada y es  nombrado párroco de la Parroquia del Espíritu Santo a donde también se traslada la Oficina Central Internacional del SINE.

  • Actualmente el SINE se ha extendido en más mil parroquias,  escuelas católicas, y algunos hospitales y prisiones en más de 24 países, en toda América: de Canadá hasta Argentina, y en Europa: España, Inglaterra y Ucrania.

Existen Oficinas de SINE, para servicio y atención más cercana: para USA en el Paso, Tx y Los Angeles, CA; para Antillas, Dominicana y Puerto Rico, en Santiago Rep. Dom; para Centro América, en Granada, Nicaragua; para Brasil, en São José dos Campos, S.P. La Red de Nueva Evangelización tiene sus oficinas centrales, en Pereira, Colombia, para atención de las diócesis en ese país. También hay atención a parroquias en la Arquidiócesis de Buenos Aires.

Todo se dirige y coordina desde la Oficina Central de México. Los servicios foráneos fueron dados por el mismo P. Alfonso Navarro MSpSC, iniciador del SINE, y seguirán siendo dados por los laicos consagrados Misioneros de la Cruz, que brotaron del SINE y están para promoverlo.

El SINE como Modelo misionero y pastoral integral para Parroquias y Escuelas Católicas ha producido frutos espontáneos y abundantes de comunión eclesial y revitalización misionera:

  • transformando las parroquias en intensamente misioneras, donde se implementa la misión integral de la Iglesia, de forma organizada y sistemática; realidad que se multiplica geográfica y geométricamente en otras parroquias y diócesis en diversos países, con el resultado de:

  • experiencia profunda del ser entero, cambio de corazón y de vida en miles de laicos, que como fruto de ese encuentro personal con Jesús, experimentado salvación y vida nueva.

  • freno total del avance de los grupos protestantes y de las diversas sectas, con una firme fidelidad de los católicos a su propia Iglesia.

  • brote de numerosos laicos comprometidos apostólicamente: todos los evangelizados unas horas a la semana; algunos, medio tiempo; jóvenes, dando un año de su vida.

  • Misioneros de la Cruz, laicos consagrados a tiempo completo y de por vida, especialmente en el SINE Central, pero también en todas las parroquias que siguen seriamente el mismo proyecto pastoral se están dando los mismos resultados de laicos comprometidos y consagrados, en muchas diócesis y en varios países.

  • Fruto importante es especialmente la transformación espiritual y pastoral de los sacerdotes en su vida y misión con un redescubrimiento vocacional y una entrega plena a la Iglesia en su servicio al Pueblo de Dios.

  • La dimensión ecuménica del SINE.   Desde 1978, en relación con el CELAM de Puebla, se inició el ECELAM (Encuentro Cristiano para la Evangelización de Latinoamérica), al año siguiente el nombre cambió a UCELAM Unión de Cristianos para la Evangelización de Latinos en América y finalmente hasta hace poco se llamó UCEM Unión de Cristianos para la Evangelización del Mundo. En este sentido, el P. Alfonso recibía frecuentes invitaciones para reuniones o Congresos Ecuménicos Internacionales donde se le solicitaba compartir su visión sobre la unidad de los cristianos.


TESTIMONIO SOBRE EL PADRE ALFONSO NAVARRO CASTELLANOS

Escribo estas líneas como un testimonio mío, sobre la manera de percibir al Padre Navarro en mi relación con  él. El P. Alfonso Navarro, fue el primer director del Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE) y fundador de la Fraternidad de Vida Evangélica “Misioneros de la Cruz”.

Me tocó conocer al Padre Navarro a mediados de 1974, sólo de vista. En 1975 empecé a verlo celebrar la Asamblea de oración y la Eucaristía de los miércoles en la Iglesia de San José del Altillo en México. En 1976 comencé a colaborar en el Centro de Evangelización y Catequesis que él fundó y cuyas comunidades –unas 125- se reunían para la Catequesis en el templo mencionado.

Después a partir de 1978 trabajé de tiempo completo con él, en su obra y hasta ahora, por lo que viví, con muchas, su sentida muerte en junio del 2003.

El Padre Navarro fue un hombre polifacético y abarcaría muchas páginas, poder relatar cada una de las distintas facetas que el desarrolló en su vida. Citemos algunas, desde el angulo de visión que da mi propia experiencia:

1.- Misionero del Espíritu Santo.

El padre Alfonso entró en su Congregación desde la Escuela apostólica en 1947 y murió Misionero del Espíritu Santo y para nosotros también Misionero de la Cruz.

En muchos sentidos además de su pertenencia a la Congregación, era verdaderamente un Misionero del Espíritu Santo, primeramente porque se dejaba mover por el Espíritu. Y a tal forma que en su servicio misionero, parecía exactamente una ráfaga de viento impetuoso. Parecía no estar nunca mucho tiempo en una sola cosa, en un solo lugar, como el Espíritu que le poseía, que por definición es movimiento y que sopla donde quiere y como quiere.

Ajeno a quedarse en las formas o en el aspecto –como él decía- folclórico de Conchita y el Padre Felix de Jesús, a quedarse en el recuento de los hechos históricos, él quería asumir lo vivido por ambos, profundamente en su vida. Con una síntesis maravillosa logró aunar la Espiritualidad de la Cruz en el hoy de la nueva Evangelización que pedía SS. Juan Pablo II

Siempre formó grupos numerosos de Alianza de amor y Apostolado de la Cruz, que a veces no eran comprendidos porque siempre los situaba sobre una base de evangelización fundamental. Primero es el tronco, decía, el Kerigma, lo básico, y luego, las espiritualidades específicas. El sin embargo, captó que esta Espíritualidad vivida así, era precisamente una entrega, un ofrecimiento desde lo más profundo, a favor de lo más básico, la salvación de las almas.

Debido a su trabajo misionero tan intenso su Congregación permitió que viajara continuamente y estuviera inmerso con los primeros Misioneros de la Cruz, en el anuncio kerigmático de la Cruz, es decir, en un proyecto evangelizador en una Parroquia pobre de la ciudad de México, la Parroquia de la Resurrección. Las circunstancias dirigidas por Dios le permitieron que con el tiempo retornada a una parroquia propia de los Misioneros del Espíritu Santo, precisamente la Parroquia del Espíritu Santo en la Unidad Modelo del Distrito Federal. Cruz, Resurrección, Espíritu Santo, tres etapas en la vida del Padre Navarro, las mismas tres etapas de nuestra historia de salvación.

2.- Misionero de la Cruz.

A mediados de 1982 comenzó lo que 10 años después sería una Asociación privada de fieles, perteneciente a la Arquidiócesis de México y encargada el día de hoy, del SINE, o Sistema Integral de Evangelización.

El luchó por fundar y se desvivió por sus Misioneros de la Cruz. Desde 1978 empezaron a apuntarse algunos muchachos para participar en el visiteo misionero de parroquias de SINE. Muchos optaron por quedarse. Primero estuvieron todos en la Parroquia de la Resurrección llegando a ser cerca de un ciento. Hoy en día después de muchas peripecias están en diversos países congregados en una Asociación Privada de fieles llamada Misioneros de la Cruz.

Alguna ámpula levantó el P. Navarro con su deseo de poner junto con las iniciales de Misionero del Espíritu Santo, las de Misionero de la Cruz. Pero era sencillamente al amor que Dios le infundía para lo que se gestaba entre sus manos.

3.- Anunciador del Reino, Evangelizador de Evangelizadores.

El Padre Sergio García, MSpS, señaló en la misa de exequias que el Padre Navarro era “evangelizador de evangelizadores, catequista de catequista, pastor de pastores”

Un sacerdote dijo en una ocasión después de la aparición del Documento de Santo Domingo: “Si ustedes le preguntan al Padre Navarro que ve en el documento de Santo Domingo, les va a decir que el kerigma, por todas partes”.  Otras personas decían que era de un hombre de una sola idea.  ¡Quizá si!. Esa idea fija es la evangelización, el “kerigma”, El punto de partida de la misión de la Iglesia.

Todo lo que hacía tenía que partir de un mismo cimiento, una evangelización que verdaderamente llevara a un encuentro vivo con Cristo. Construir cualquier obra de Iglesia sin este cimiento era para él, construir sobre arena.

Decía que él no tenía mucho carisma de evangelizador, pero su celo misionero hizo que surgieran junto a él, en las parroquias que llevan el SINE, centenares, miles de evangelizadores.

4.- Catequista de catequistas

Para muchos el Padre Navarro era una enciclopedia ambulante. No había tema del que no supiera. Su sólida formación le permitía empezar casi cualquier tema sin tener que preparar gran cosa. El sabía que la respuesta al Kerigma era insuficiente, que debía ser consolidada con una catequesis permanente y progresiva. Con el tiempo creo un proceso catequetico de más de 96 temas en 8 niveles.

Como nada de lo suyo era un proyecto teórico. El Centro de Evangelización y Catequesis que el fundó primero en la Iglesia de San José del Altillo, y luego en otras partes, llegó a tener 2000 personas acudiendo semanalmente a su formación catequética, en tres días diferentes de cursos: los lunes o miércoles por la noches y los viernes por la mañana.

Nadie podía sólo recibir. Lo que se recibía se debía transmitir a otros. De allí el fuerte contagio evangelizador de todos aquellos años.

5.- Misionero del apostolado jerárquico.

Quién construye la casa del vecino primero que la propia. Podria parecer que el Padre Navarro dedicaba más tiempo a labores que son propias del sacerdote diocesano, que de las propias del carisma de un sacerdote religioso. Pero es que en tiempo de descristianización y de dificultades para la Iglesia, el consideraba un deber trabajar por el apostolado común de la Evangelización, de la catequesis, de lo más básico cristiano. Pero sólo era cosa de poner el cimiento, para desde allí penetrar con plena solidez hacia las alturas de su propia espiritualidad.

Por otra parte, no le importaba dejar descobijada su parroquia, con tal de enviar personas para ayudar a las múltiples parroquias que le pedían un misionero o una pareja de misioneros, para llevar adelante el plan pastoral de SINE. Igualmente en cuanto a recursos, decía que como todo padre de familia tenía que llevar a la casa el sustento. Y su “familia” llegaba en algunos momentos a más de cien bocas que alimentar.

Comenzando en la Parroquia de la Resurrección, donde terminó de construir un templo, a partir de solo cuatro paredes, y luego otro que se llamó “Jesús Sacerdote”. No usaba allí tanto las aportaciones de las pequeñas comunidades, esas eran para la evangelización y para en todo caso, el sustento de evangelizadores de tiempo completo. Los templos se construían con aportaciones, de otros lados, de su familia principalmente, de amigos.

6.- Misionero para todos, misionero ecuménico.

“Ir, a todos, dándoles todo el Evangelio e involucrando a todos en esa misma tarea”. Era esta una de sus consignas. Y la cumplía enviando a visitar más de 12 veces todo el territorio parroquial y estableciendo después un visiteo permanente. Y aparte él seguía viajando a muchos países. Como dijo su Obispo al nombrarlo párroco en la Parroquia del Espíritu Santo: “Quiza lo vean poco, pero se van a sentir más cuidado que nunca, porque va a crearles una estructura de acompañamiento”

Y como se trataba de ir a todos entabló un intenso diálogo ecuménico, tratando de entender y de hacerse entender con hermanos separados, sobre todo evangélicos y pentecostales. Llegó a organizar un visiteo misionero en donde iba un católico y un evangélico, de dos en dos. Podíamos, como dice Evangelii nuntiandi 77, dar un testimonio común ante el mundo.  Un pastor anglicano, le decía: Si vemos que la Iglesia católica evangeliza así como usted dice, no tenemos que más que dos caminos: irnos a otra parte, o quedarnos para ayudarles a evangelizar a su propia gente, pero no para atraer cristianos a nuestras iglesias.

7.- Misionero del hombre entero.

Jesús dijo en una ocasión que Él vino a salvar al hombre entero. Y esto era muy claro para el P. Alfonso Navarro. Por un lado ante la salud y el enfrentamiento de las enfermedades era él mismo una vasta enciclopedia de conocimientos y remedios de todo tipo de medicina, alópata, homeópata, naturista. Pero aparte él entendía que Jesús vino a transformar toda la dimensión social de la persona.

Durante el tiempo en sus parroquias se involucró en todo tipo de proyectos sociales, algunos para resolver la necesidad inmediata, otros para promover a las personas buscando su autosuficiencia. Había que atacar todos los aspectos, desde la creación de una sociedad territorial que buscara formas de enfrentar juntos las grandes necesidades sociales, en lugar de esperarlas de los gobiernos o de las demás estructuras injustas y opresivas, hasta su insistencia en una formación para la democracia que hiciera de las personas sujetos responsables de elegir a sus autoridades políticas.

9.- Hasta el fin del mundo.

 “Ancho mundo es mi parroquia”, dijo alguna vez. Y es que él entendió que había muchas formas de entender el mandato de Jesús de ir hasta los confines de la tierra. Por un lado lo hizo porque su labor evangelizadora se extendió de Latinoamérica a Indonesia o hasta Ukrania, pero sobre todo porque él buscaba formar un modelo de parroquia que por sus características fuera reproducible en todo el mundo.

Y así sucedió, desde los primeros días de la Parroquia de la Resurrección empezaron a llegar personas de distintos países, queriéndose conocer el proyecto y entusiasmándose con el mismo. Misioneros también partieron del territorio parroquial trasladándose a vivir a otras parroquias en otras ciudades y países. El anhelo de la “salvación de las almas” le hacía darse cuenta de que los territorios de misión ahora se entreveraban en el mundo de hoy, con los territorios ya cristianos.

10.- Pastor de pastores

Un camino más rápido para esta salvación de las almas, era realizar todo el esfuerzo posible: era ofrecerse por ellas, las almas, en la oración y en la vida concreta, quedándose en casa en unos momentos, pero en otros, sobre todo, yendo por ellas.

Y esta empresa de salvación, en primer lugar, consistía en dinamizar a los mismos sacerdotes, volviéndolos celosos misioneros y santos pastores. En ese sentido el Padre Navarro se desvivía por ellos, por los que habían comenzado a llevar el SINE, por los que iban al retiro anual o a las reuniones bimestrales. El hubiera hecho suyo el texto que ahora brota en el Documento de Aparecida: sólo un sacerdote enamorado de Cristo puede renovar una parroquia. (DA 201). Recién operado decidió tomar un avión para no perderse la reunión bimestral con los sacerdotes que llevan SINE, que él siempre dirigía. Falleció ese día, un día después de la Ascensión, un día después del llamado de Jesús a evangelizar el mundo entero. Seguramente el día en que cumpliendo su mandato se disponían ya a salir a otras partes.

Como San Pablo trabajó incansablemente por evangelizar kerigmáticamente. El Apóstol decía “Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo”. El Padre Navarro humildemente advertía: No me imiten, más que en el celo y en la pasión misionera. En eso sí, imítenme”. (R. Matienzo).


 

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